agosto 09, 2014

10 razones por las que no deberías reírte de la barriga de un famoso

¿Estamos llevando la igualdad por el camino correcto? Puede parecer una pregunta demasiado compleja para estos meses de calor, en los que uno no tiene más intención de buscar el lugar más fresquito para leer un libro que no te haga pensar demasiado y que el resto del año te daría vergüenza leer. Pero es que ese calor es precisamente el causante de la pregunta en cuestión. Con la subida de las temperaturas, las páginas de las revistas del corazón y de las webs de cotilleos se llenan fotografías de celebrities enseñando más carne de la que estamos acostumbrados a ver y, claro, es inevitable que comience el consecuente despelleje sobre los kilos de más de la famosa de turno.

A pesar de la cruzada del feminismo contra el denominado fat-shaming sobre las mujeres (ridiculizar por tener sobrepeso), en TMZ han decidido entender la igualdad de una manera un poco particular y llevan bastantes meses, tal y como recogía The Cut, ridiculizando a celebridades masculinas como Leonardo DiCaprio, Jack Nicholson o incluso el hijo de Tom Cruise, Connor Cruise, de tan solo 19 años. ¿Consiguen así igualdad? Sin duda. Pero una igualdad que no hace sino empeorar la situación frente a este problema. Por este motivo, ofrecemos unas cuantas razones por las que creemos que nadie debería reírse de la barriga de un famoso. Y al igual que cuando tu madre te decía que recogieras el cuarto y la mayoría de las veces hacías oídos sordos (pero no acabaste protagonizando un episodio de Hermano Mayor porque probablemente alguna que otra vez conseguía que funcionara) quizá alguna consiga su cometido.

1. El efecto rebote: podría parecer en un principio que, como opina TMZ, el fat-shaming aplicado a los hombres simplemente los iguala a las mujeres y todos felices, menos el pobre señor con barriga que lo sufre, claro. Pero se nos olvida que uno de los mayores argumentos que tenemos para luchar contra el fat-shaming femenino es precisamente que es un práctica machista. Se acabó eso de usar “solo se lo hacen a las mujeres” como argumento para destrozar a tu adversario, porque tú mismo te lo has cargado.

2. Tú también puedes ser famoso a otra escala: todos tenemos alguien que hable de nosotros: las amigas de tu novio, tu vecina la del segundo que acerca el ojo a la mirilla cada vez que bajas a la calle para ver cómo vas vestida y exclama oyoyoy si llevas la falda por encima de la rodilla o tus seguidores en redes sociales. Tu Instagram puede que sea tu TMZ particular y quizá alguien está haciendo lo mismo que tú, pero señalando una foto tuya en su iPhone.

3. Puede que te tengas que tragar tus palabras: Stephen Amell, el protagonista deArrow se descuidó unos días en verano y su cuerpo dejó de ser perfecto. Algunos se rieron. Imagina ahora su cara cuando, 10 días después, Stephen volvió a aparecer con un cuerpo de dios griego inalcanzable para la mayoría de los humanos. Porque si la vida puede hacerte un ZAS en toda la boca, lo hará, y mientras antes aprendas la lección, mejor.

4. Los abdominales plantean un serio problema a la hora de ser usados como almohada por tu pareja para dormir la siesta. Punto para las barrigas.

5. Alguien se inventó lo de 'la curva de la felicidad' y él y solo él es el que merece las críticas en todo caso.

6. Al fin y al cabo, sí, Leonardo DiCaprio tiene barriga y a ti te hace gracia.Pero antes de empezar a reírte acuérdate de que esa barriga está en Bora Bora. Con sunovia. Y ya verás como deja de tener tanta gracia.

7. Las posibilidades para ocultarlo no son muchas: los recursos estilísticos de un hombre son incomparables con aquellos de los que dispone una mujer. Piensa que el equivalente masculino al bañador de mujer tiene rayas y dejó de usarse después de los años 20. ¿Acaso quieres ir a una playa en la que los hombres vistan así?

8. Nadie va a apreciar tu tableta de chocolate si todo el mundo tiene una tableta de chocolate: o lo que podemos denominar también como el teorema de las bailarinas ligeramente más feas que la cantante principal. Esas barrigas son tu mejor aliado, así que respétalas y quiérelas como se merecen.

9. Lo que la genética te da, la genética te lo quita: todo el mundo, independientemente de su inclinación sexual, ha suspirado viendo fotos de Marlon Brando cuando era joven. Pero el paso del tiempo y el cambio de metabolismo no le hicieron ningún favor al actor. Mira tu barriga plana una vez más antes de criticar a nadie y recuerda que algún día lo mismo tienes que decir eso de “todo esto un día eran abdominales”.

10. Los cánones de belleza son caprichosos: un día se lleva la metrosexualidad, al siguiente las barbas, al siguiente las barbas con flores. Un día mola ser hipster, otro ser normcore. ¿Y acaso hay algo más normcore que una barriga?// El País (COM)

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